Ni Lisístratas ni resentidos: réplica a Lola López Mondéjar
Ni Lisístratas ni resentidos: réplica a Lola López Mondéjar
Marcos J. Correa López
Este artículo es una réplica crítica a la tribuna "Nuestras jóvenes Lisístratas" de Lola López Mondéjar (El País, marzo de 2026), que diagnosticaba la renuncia de las mujeres jóvenes a formar pareja como consecuencia del resentimiento masculino y su negativa a evolucionar, concluyendo con una llamada a la reeducación institucional de todos los jóvenes varones. La réplica desmonta la estructura argumentativa del artículo, identificando dobles raseros sistemáticos — empatía para la desventaja femenina, diagnóstico clínico para la masculina —, generalizaciones abusivas de subculturas marginales de internet a toda una generación, y uso selectivo de datos. Apoyándose en análisis de los barómetros del CIS y del GESOP, muestra que la brecha ideológica de género entre la juventud española es más compleja de lo presentado, con el voto femenino a la ultraderecha también en ascenso. El artículo documenta casos concretos — el divorcio Topuria, el caso Errejón, el infanticidio de Granada por una madre con trastorno delirante no tratado que interpuso reiteradas denuncias falsas archivadas — que ilustran cómo el marco legal genera incentivos perversos y erosiona la confianza institucional. Argumenta que el 51,5% de jóvenes varones españoles que consideran el feminismo una herramienta de manipulación política responde no al adoctrinamiento de la machosfera sino a contradicciones observables: dobles raseros en el discurso público, instrumentalización de la denuncia en procesos de divorcio y un aparato identitario que ha sustituido el análisis de clase por la gestión de la identidad. El artículo concluye que lo que está en juego no es el feminismo sino la parafernalia identitaria que ha secuestrado su nombre.
Y su versión inglesa, aquí
Neither Lysistratas nor Resentful Men: A Reply to Lola Lopez Mondéjar
This article is a critical reply to Lola López Mondéjar's op-ed "Our Young Lysistratas" (El País, March 2026), which diagnosed young women's reluctance to form partnerships as a consequence of young men's resentment and refusal to evolve, concluding with a call for institutional re-education of all young males. The reply dismantles the article's argumentative structure, identifying systematic double standards — empathy for women's disadvantage, clinical diagnosis for men's —, abusive generalizations from fringe online subcultures to an entire generation, and selective use of data. Drawing on CIS and GESOP barometer analyses, it shows that the ideological gender gap among Spanish youth is more complex than presented, with young women's vote for far-right parties also rising. The article documents concrete cases — the Topuria divorce, the Errejón proceedings, the Granada infanticide by a mother with untreated delusional disorder who filed repeatedly archived false abuse accusations — that illustrate how the legal framework generates perverse incentives and erodes institutional trust. It argues that the 51.5% of young Spanish males who consider feminism a tool of political manipulation are responding not to manosphere indoctrination but to observable contradictions: double standards in public discourse, the instrumentalization of accusations in divorce proceedings, and an identitarian apparatus that has replaced class analysis with identity management. The article concludes that what is at stake is not feminism itself but the identitarian paraphernalia that has hijacked its name.
